Donde gobiernan las Masas  y no gobiernan las leyes, no hay democracia

 

 En los Estados que se gobiernan democráticamente, según la ley, no tiene lugar el demagogo, sino que los mejores ciudadanos ocupan la presidencia; pero donde las leyes no son soberanas, allí aparecen los demagogos, pues el pueblo se erige en dirigente único, uno solo formado de muchos, ya que muchos ejercen el poder, no individualmente, sino colectivamente.

   Dicho pueblo, igual que si se tratara de un monarca, pretende reinar solo, sin regirse por la ley, y se hace despótico, de forma que los aduladores son honrados. Se engrandecen porque el pueblo controla todos los asuntos pero son ellos los que controlan la opinión del pueblo ya que el pueblo les obedece.

(Aristóteles - POLÍTICA)

 

LA DEMOCRACIA

 

   Es la democracia un concepto al que, para caracterizar las acciones y los actos sociopolíticos, se alude con demasiada frecuencia sin que se llegue a razonar con un mínimo de fundamentación la motivación por la que se recurre a calificar de este modo la acción a la que se adjetiva de democrática o, en su caso, de antidemocrática.

   Necia sería nuestra intención si pretendiéramos aquí solventar en unos cuantos ensayos cuestión esta de la democracia que, desde su alumbramiento en la antigua Grecia, no ha conseguido poner de acuerdo en su precisión, ni a reconocidos pensadores en la teoría, ni a destacados políticos en la praxis de su ejercicio.

   No encontrará pues en estas aproximaciones al concepto de democracia, sino un intento de compartir estudios y reflexiones sobre algunas de las teorías y experiencias democráticas que, en las sociedades occidentales, se han venido sucediendo a lo largo de la historia.

   Sin más determinación que la de introducción al tema, nos permitimos reseñar lo que, sobre representación y democracia, expone el profesor Ángel Garrorena en su trabajo “Representación política y Constitución democrática”.

   Dice Garrorena que representación y democracia no son categorías intercambiables y que de siempre se ha advertido en su relación incluso un cierto repudio: “A la representación se llega tras el convencimiento de que es imposible o inoportuno que la participación política del demos adopte formas más inmediatas; dicho de otra manera, hay representación cuando (entiéndase esta expresión en su adecuado alcance) no puede haber democracia; de donde la idea de representación comporta siempre un principio de distanciamiento – inevitable o querido – entre el pueblo y las decisiones políticas”.

   Uno de los motivos, y alque nosotros nos adherimos, que el profesor Garrorena arguye en la prevalencia de la representación en la actividad política, lo fundamenta en el diferente concepto de la libertad entre los “antiguos” y los “modernos” que Benjamin Constant refiere en una conferencia, sobradamente conocida, pronunciada en el  Ateneo Real de París en 1819 bajo el título “De la libertad de los antiguos comparada con la libertad de los modernos”.

   Mantiene Constant que la representación es la única técnica de participación política que se adecua al modo de ser presente de la libertad; de la libertad de los modernos.

   Los antiguos, la democracia griega, cifraban su libertad en la participación pública constante y directa; era debatiendo en el ágora sobrela guerrao lapaz, influyendo con su opinión en los asuntos públicos, votando directamente las leyes y pronunciando sentencias, como los antiguos se creían libres. Esto conllevaba un importante sacrificio, una notable merma de su dimensión como particulares que hoy nos parecerían irrenunciables. Eso noera un coste excesivo para los antiguos porque entre ellos había una fuerte depreciación de lo privado.

   Los modernos, en cambio, esto sería lo último que harían; jamás cercenarían su vida privada a cambio de una mayor intervención en los asuntos públicos. Para el moderno es en la esfera de lo privado (en la autonomía de lo privado) donde se cumple y realiza, ypor tanto donde se encuentra, su libertad; es ahí donde hay que ir a buscar la libertad y por consiguiente ha de quedar garantizada.

   Decía Constant que “Los progresos de la civilización, la tendencia comercial de la época, la comunicación de los pueblos han modificado hasta el infinito las formas del bienestar particular”. La clave está en esto. La moderna civilización ha generado unas posibilidades del bienestar particular, que han determinado desde ese momento nuestra libertad. El mundo del hombre moderno es el de sus negocios, su industria y sus intereses, el de sus asuntos particulares y el del afán por su prosperidad, y es ahí en la preservación o autonomía de esa existencia suya como privado donde la libertad tiene su sede.

   Concluye Constant diciendo que: “Desde la perspectiva de libertad que a nosotros nos interesa, mientras más tiempo libre nos deje el ejercicio de los derechos políticos para dedicarnos a nuestros intereses privados, más preciosa nos será esa misma libertad. Nombremos, por tanto, unos representantes que actúen por nosotros en los asuntos públicos y así podremos volvernos cuanto antes al mundo de nuestra industria y nuestra actividad particular; así podremos volvernos cuanto antes a nuestra libertad como modernos”.

   Con estas apreciaciones sobre una y otra manera de entender la libertad y la participación en los asuntos públicos en su relación con la democracia, concluimos esta introducción para proseguir en nuestro intento de aproximación al concepto y concepción de la misma.

 

APROXIMACIONES A LA DEMOCRACIA

 

DEMOCRACIA Y SOCIEDAD DEMOCRÁTICA

 

   ¿Qué es democracia? ¿Qué rasgos caracterizan una sociedad democrática? ¿Puede haber una sociedad democrática donde no haya democracia? ¿Puede haber democracia donde no haya una sociedad democrática?

  Es nuestra forma de utilizar las palabras “democracia” y “gobierno democrático” la que produce mayor confusión.

A menos que se definan claramente esas palabras y se llegue a un acuerdo sobre las definiciones, la gente vivirá en una inexplicable confusión de ideas, para beneficio de demagogos y déspotas.

(Alexis de Tocqueville)

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DEMOCRACIA Y LIBERTAD

 

   La persona, actúa libremente en su ámbito individual cuando lo hace sin traspasar los límites que previamente se haya podido fijar en función de sus convicciones éticas y morales. Actuar así, no parece que merme su libertad, todo lo contrario, la realza y fortalece porque su proceder no estará coartado por más límites que los que, previamente, se haya podido fijar ella misma en uso, precisamente, de su libertad individual.

   Ahora bien, si, como es nuestro propósito, lo que pretendemos es una aproximación a esa otra faceta de la libertad como es la libertad política, habremos de hacerlo poniendo en relación las posibles restricciones de la libertad individual con las singularidades que se deben observar en una democracia. Sin apartar pues la vista de la libertad individual, deberemos centrar ahora nuestra atención en ese otro ámbito de la libertad que, como decíamos, es la libertad política. Leer más.....


 

 

LA VERDADERA DEMOCRACIA O LA FALSA DEMOCRACIA. La representación de todos o la representación sólo de la mayoría

 

   Dice John Stuart Mill en su obra “Del gobierno representativo” que los peligros a los que se halla expuesta la democracia representativa son de dos géneros: “Proceden unos de la existencia de un grado muy inferior de ilustración en el cuerpo representativo y en la opinión pública que lo juzga; se derivan los otros de la posibilidad de una legislación de clase por parte de la mayoría numérica”.

   Así, una democracia que declara y reconoce derechos iguales en un Estado en el que una misma y sola clase obtente la mayoría política, reportaría una falta de igualdad que abocaría en una desigualdad sistemática en favor de la clase dominante.

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