LOS SISTEMAS POLÍTICOS

      Para algunos "régimen político" y "sistema político" son expresiones sinónimas: una y otra designan el conjunto coordinado de las instituciones políticas, que constituye el subsistema político de un sistema social. Pero el término "sistema político" designa un conjunto más amplio que "régimen político" (...) Llamamos sistema político al conjunto del sistema social, estudiado bajo la perspectiva de sus aspectos políticos. Tal enfoque se justifica por el hecho de que el sistema político es el cuadro general del sistema, en el que sus diferentes elementos se ordenan unos a otros. Se comprenden mejor sus interacciones y la articulación general del sistema social si se le contempla bajo su aspecto político. (Maurice Duverger)

   Decía Aristóteles en su Política que “el hombre es, por naturaleza, un animal cívico”. Y siendo como es un ser social, lo suyo es vivir en convivencia con sus semejantes; esto es, vivir en sociedad.

   Así, hace Aristóteles una referencia a la familia como la primigenia  comunidad social, constituida por naturaleza, para satisfacción de lo cotidiano. De la convivencia de varias familias, continua, nace la aldea y de la unión de varias aldeas, la ciudad: “La ciudad es la comunidad procedente de varias aldeas, perfecta, ya que posee, para decirlo de una vez, la conclusión de una autosuficiencia total, y que tiene su origen en la urgencia de vivir, pero subsiste para el vivir bien”.

   Siendo, como vemos, tema principal de reflexión y debate entre los pensadores de la Grecia clásica, el de la convivencia en la ciudad, serán ellos quienes mejor nos habrán de ilustrar si lo que queremos es adentrarnos en el origen de las normas por las que se rigieron el gobierno de estas ciudades, es decir, los sistemas políticos que adoptaron para el mejor gobierno de la polis griega, precedente lejano en occidente de lo que hoy conocemos por Estado.

   Con estas premisas, y si lo que queremos es conocer el origen y las formas de los sistemas políticos, encontraremos la respuesta en el debate que surge tras la pregunta ¿qué origen debemos decir que ha tenido el sistema político? que pone Platón en boca de un Ateniense, en el diálogo que, en su obra Las Leyes, mantiene éste último con Clinias el Cretense y Megilo el Espartano.

   Cuentan que, desde que existen ciudades y los hombres ejercen sus derechos políticos, han surgido y han desaparecido miles de ciudades. Penetrando en las motivaciones de esos cambios, dice el Ateniense, tal vez se nos muestren el primer origen y la primera transformación de los sistemas políticos.

   “En su origen las primeras comunidades no disponían de la escritura, y vivían de acuerdo con las costumbres y las llamadas leyes tradicionales, pero sin embargo, apuntan, ya había una especie de sistema político que es, sin duda al que Homero alude cuando al tratar sobre la vida de los Cíclopes, dijo:<“No tienen Ágoras donde se reúnan para deliberar ni leyes tampoco, sino que viven en las cumbres de las altas montañas dentro de excavadas cuevas; cada cual impera sobre sus hijos y mujeres, y no se entrometen los unos con los otros>”.

   Concluyen más adelante, y así concluimos nosotros esta introducción para proseguir luego con otros apuntes de aproximación al tema, que, “Existen dos madres de los sistemas políticos, de los que acertadamente puede decirse nacen los demás: uno lo llamamos con razón, monarquía, y al otro, democracia; el máximo exponente del primero es el pueblo persa, y del segundo, nosotros, los atenienses”.

 LOS ESTADOS Y SUS SISTEMAS POLÍTICOS

   Para acercarnos y tratar de conocer los posibles sistemas políticos que se pueden dar en un Estado, tendremos que comenzar por distinguir lo que es una cosa y la otra pues, como bien dice Jiménez de Parga en su obra “Los Regímenes Políticos Contemporáneos”, el régimen político que ha adoptado un país no debe de identificarse con el Estado de ese país; opinión ésta en la que no parece coincidir toda la doctrina, si bien, nos debe servir como premisa introductoria.

   Algo en lo que no parece haber discordancia es en que fue Maquiavelo (Il Prícipe – 1513) quien primero asoció la palabra Stato a lo que, hasta entonces, se conocían por Repubbliche o Principati: Tutti gli Stati, tutti i dominii che hanno avuto, e hanno imperio sopra gli uomini, sono stati e sono o Repubbliche o Principati. (Todos los estados, todos los dominios que han tenido y tienen soberanía sobre los hombres, han sido y son o repúblicas o principados).

   No cabe duda de que, tanto Maquiavelo como pocos años después haría Jean Bodin en su obra “Les Six Livres de la République” (1576), asociaban a la República (a lo que hoy conocemos como Estado) una de sus imprescindibles características, “el poder”: Respublica est familiarum rerumque inter ipsas communium summa potestate ac ratione moderata multitudo (República es un recto gobierno de varias familias, y de lo que les es común con poder soberano).

   Las definiciones de estos dos clásicos nos han de ayudar a distinguir sobre nuestra concepción de Estado y Sistema Político y, aunque por el momento no será necesario entrar en algo tan polémico como es el concepto de Estado, nos deberá bastar con reseñar que, el poder político, la soberanía, sin ser la única, es una de las cualidades fundamentales que caracterizan al Estado. Cuestiones estas que abordaremos fijando nuestra atención en la concepción de ese nuevo elemento, el poder, que nos apuntaban Bodino y Maquiavelo.

   Muchos son los autores que han pretendido definir el poder político. Nosotros nos quedaremos con la definición que el sociólogo y jurista mexicano, Lucio Mendieta y Núñez, tras reflexionar sobre las definiciones que apuntaban Hobbes, Hauriou, Ortega y Gasset y Max Weber, nos deja en su obra “Sociología del Poder”: “La posibilidad de una persona, excepcionalmente de reducido número de personas, en cada país, de actuar sobre los elementos del Estado por medio de la organización política, jurídica, burocrática y militar del mismo con objeto de realizar los fines estatales”.

   Para lo que seguidamente expondremos, es importante significar que, aun cuando la definición anterior no contempla expresamente los casos en los que el pueblo

ejerce el poder político, si lo hace implícitamente al hablar de reducido número de personas, pues no excluye el hecho de que ese reducido número de personas pueda estar ejerciendo el poder político en nombre y representación de todo el pueblo al haberlas designado para tal fin mediante elecciones libres y democráticas. 

 

Siendo la soberanía, como bien la definía Jean Bodin, “el poder absoluto y perpetuo de una República”, podemos aproximarnos a una clasificación de los “Sistemas Políticos”, considerando que, en un Estado, el poder político pueda ser ejercido por uno, por unos pocos de sus ciudadanos o por la mayor parte de ellos. Así, llega a afirmar Bodino que, en función de esto, sólo hay tres clases de Estados: la monarquía, la aristocracia y la democracia.

   Se denomina monarquía, continúa diciendo este autor, cuando la soberanía reside en una sola persona, sin que participe en ella el resto del pueblo; democracia o estado popular, cuando todo el pueblo o la mayor parte, en corporación, detenta el poder soberano; aristocracia, cuando la parte menor del pueblo detenta en corporación la soberanía y dicta la ley al resto del pueblo, sea en general o en particular.

 

   Esta clasificación deviene ya de la Grecia clásica y es compartida por la mayor parte de la doctrina y autores que a su vez coinciden en esta otra que nos legó Aristóteles atendiendo a la rectitud y justicia con la que se ejerce el poder político, esto es la soberanía.

 

   Dice Aristóteles en su Política, y así concluimos esta primera aproximación a los tipos de “Sistemas Políticos”: “Es evidente que todos los regímenes que miran por el bien común son rectos, desde el punto de vista de lo absolutamente justo, y que cuantos atienden sólo a lo particular de los gobernantes son erróneos y todos ellos desviaciones de los regímenes rectos; pues son despóticos y la ciudad es comunidad de los hombres libres. De los gobiernos unipersonales solemos llamar monarquía al que vela por el bien común; al gobierno de pocos, pero más de uno, aristocracia; y cuando la mayoría gobierna mirando por el bien común, recibe el nombre común a todos a todos los regímenes políticos: república (politeia). Desviaciones de los citados son: la tiranía, de la monarquía, la oligarquía, de la aristocracia y la democracia, de la república. La tiranía, en efecto, es una monarquía orientada al interés del monarca, la oligarquía, al de los ricos y la democracia, al interés de los pobres. Pero ninguna de ellas presta atención a lo que conviene a la comunidad”.

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